El deber cumplido

La fecha del 26 de octubre del año 1966 no solo que no será un más para la historia de nuestra gloriosa institución y sus hinchas por consagrarnos campeones del mundo frente al poderoso Real Madrid en su tierra, sino que también no será una más en la vida del presidente Gastón Güelfi.

Aquel mítico sueño qué tenía quién es hasta hoy en día el presidente más laureado de nuestra historia de "hacer de Peñarol en América, lo que el Real Madrid era en Europa" se había cumplido y con creces.



El Contador Güelfi, aquel hincha de 39 años, de la tribuna Olímpica, de ancestros italianos, el cuál un grupo de socios y amigos personales entendían que era el hombre indicado para tomar las riendas de Peñarol, asume la presidencia de la institución en el año 1958 acompañado de Fernando Parrabere y Washington Cataldi, con la Lista 1 "Vanguardia Peñarolense", con un solo objetivo: La Proyección Mundial.

Hasta ese entonces la realidad indicaba, claramente, que el Uruguay tenía un fútbol totalmente anticuado, que se limitaba a competencias internacionales rioplatenses. El desafío que tomó la nueva conducción de Peñarol era aspirar a una grandeza a nivel continental e intercontinental. Para esto se hizo indispensable un nuevo estilo de conducción, totalmente innovador no solo para el club sino que también para el país en lo que a fútbol se refiere, siendo Peñarol el primero en concretarlo. El soñar en grande, la trascendencia del consejo directivo y el rol del delegado, lograr la unidad, la atención a los medios de prensa, el triunfo en la elección de los hombres y la renovación en la cancha fueron las claves del éxito. Peñarol logró una verdadera revolución en el fútbol interclubes del mundo, logrando la creación y obtención de los torneos más prestigiosos como la Copa Libertadores de América, la Copa Intercontinental o la Supercopa de Campeones Intercontinentales.



Fue tan grande el ingenio, la capacidad de Güelfi y el sueño que tenía de convertir a su amado Peñarol en un coloso, que se inspiró en ese entonces, en la institución modelo por excelencia, el Real Madrid de España y más concretamente en la figura y el estilo de conducción de su presidente, Santiago Bernabéu, quién a partir del año 1943 cambió la historia de su equipo y del fútbol mundial, llevando a su club a lo más alto en España, Europa y el Mundo,

Bernabéu logró transformar al Real Madrid en el equipo de fútbol más importante de la historia. Construyó un estadio, saneó la economía del club y lo profesionalizó a nivel deportivo e institucional.

Fue pionero en la creación de la Copa de Europa o Champions League como la conocemos hoy en día. Reforzó a los blancos con fichajes destacados a nivel mundial y logró una supremacía y hegemonía sobre sus rivales a todo nivel.



En el año 1960 Güelfi y Bernabéu se ven por primera vez las caras en la disputa de lo que fue la primera edición de la Copa Intercontinental de la historia, entre Peñarol cómo campeón de la Copa Libertadores de América y el Real Madrid que venía de ser por quinta vez consecutiva, campeón de Europa.

Aquella primera copa quedó en manos del español, tras empatar 0-0 en Montevideo y ganarnos 5-1 en Madrid.

Tal cómo cuenta su nieto "Nano", el presidente de Peñarol no se dio por vencido, "vamos a ganar la próxima Libertadores y a los europeos (pensando en el Real Madrid). Al otro año, obtenemos nuestra segunda Libertadores y nuestra primera Intercontinental pero no contra el Real Madrid, sino que contra el Benfica de Portugal.

Años después, en el 1966, llega el momento tan esperado por Don Gastón, tras consagrarse campeón de América contra River Plate de Argentina, Peñarol logra el derecho de jugar una nueva edición de la Copa Intercontinental, y allí estaba de nuevo cara a cara contra el club modelo.

Peñarol ganó el primer encuentro por 2 a 0, gracias a dos goles del ecuatoriano Alberto Spencer. En la revancha, en suelo español, con un estadio de Chamartín colmado con 50.000 hinchas madridistas y muy pocos uruguayos, Peñarol logra la hazaña, y derrota nuevamente por 2 a 0 al conjunto merengue con goles de Rocha y Spencer, para coronarse campeón del mundo en un global de 4-0 a su favor.

Imagínese la felicidad y satisfacción que habrá sentido el presidente Güelfi después de lograr derrotar a aquel club y a aquel presidente en el que el tanto se inspiró. El sueño cumplido.








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