La Copa Aldao: un sinsentido que no puede ser parte de ninguna discusión.




La pelota empezó a rodar en el Uruguay cuando este era un estado relativamente nuevo, aquellos que desde las Islas Británicas llegaban a nuestro país para trabajar, esencialmente en la industria ferroviaria trajeron en los barcos la pelotita, un juego revolucionario que pronto tomaría importancia en el territorio oriental. Se conformaron equipos, una competición que los enfrentaba, un cuerpo gobernante que organizaba dicha competición y así sucesivamente el fútbol avanzaba y avanzaba, generando un intenso lazo entre el deporte y los habitantes de Uruguay. Esta secuencia se daba simultáneamente en muchos países de Latinoamérica, en mayor o menor cantidad, pero se daba. El país que junto a Uruguay más rápido generó arraigo con el fútbol, fue la Argentina. El crecimiento exponencial de los clubes rioplatenses, la cercanía territorial y la buena relación entre los dos estados, facilitó que para principios del Siglo XX ya se empezarán a disputar competiciones que incluían instituciones de ambos países. Empezó con la “Cup Tie Competition”, continuó con la “Copa de Honor Cusenier”, pero la rivalidad entre clubes del Río De La Plata se asentó con la creación en 1916 de la “Copa Aldao” que será en la que me voy a centrar, aunque la crítica incluye a las dos competiciones anteriormente mencionadas.


La Copa Aldao se disputó desde el año 1916 hasta 1959 de manera discontinua, por varios períodos entre la primera y la última no se hizo. ¿Quienes accedían a jugar esta copa? Enfrentaba a los campeones de Primera División Uruguaya y de Primera División Argentina. En principio se jugaba a partido único, sobre el final recién empezó a jugarse un partido de ida y uno de vuelta. Pero, ¿cuál es el problema con la Copa Aldao? El problema radica en el hecho de que hoy en día, se usa esta copa, por algunos clubes que la tienen en su vitrina, como un título para medir la grandeza continental. Un título que enfrentaba a equipos de dos países, en un continente de 10 países (en fútbol, no territorialmente que sino serían 13). Viéndolo así, es absurdo que se use para compararse con equipos que no tuvieron la oportunidad de disputar, y lo es, muy, pero vamos a desmembrar un poco esto.


Se dice que al ser el fútbol uruguayo y el argentino los dos mejores del continente en esa época, esta copa era muy prestigiosa. Si, es cierto, Uruguay y Argentina eran las grandes potencias regionales, pero en el continente habían otros países que jugaban al fútbol en el año que se funda la Copa Aldao. Paraguay, Chile y Brasil. A mediados de la década de los veinte los 10 países que hoy conforman Conmebol ya tenían su ente rector. Y para finalizar el punto, en 1959, cuando se disputó la última edición (que por cierto terminó inconclusa), Paraguay, Perú y Brasil ya eran campeones de América, incluso este último era Campeón y Vicecampeón del mundo. Durante los 43 años que se disputó la Copa Aldao, los demás países avanzaron mucho en cuanto a su importancia en el continente. Incluso con el transcurso de los años se fue pinchando y cada vez había menos interés entre uruguayos y argentinos en disputar la Aldao. Entonces, aunque en un principio los dos países participantes eran los más importantes, habían más, y los demás crecieron exponencialmente en el transcurso de los años, lo que llevó a en 1960 conformar el verdadero título continental de nuestra América, la Copa Libertadores. Es verdad que por un tema logístico de la época no era tan fácil moverse de un punto a otro por lo que existe una lógica para que el título sea en una región específica. Pero se queda en un simple título regional, no continental, ni muchísimo menos internacional, como mucho bi-nacional. ¿Con qué cara discutiendo, por ejemplo, con un hincha de Olimpia, se le pueden sacar las Copas Aldao cuando ellos, a pesar de existir, no la pudieron jugar? No puede ser parte de una discusión de grandeza continental, un título en el que jugaban solo dos de diez. Es injusto para los otros ocho, se parte desde una ventaja sin sentido y que incluso segrega.


Para llevar esto al máximo posible de absurdo, voy a hacer una comparación. Imagínense, en la Isla “La Española”, donde se encuentran Haití y República Dominicana, se decide crear una competición organizada por las federaciones de fútbol de ambos países, donde se enfrentan los campeones de una y otra liga. Un equipo, por ejemplo el Pantoja, gran dominante del fútbol dominicano, domina durante 20 años la competición y gana bastantes. ¿Ese equipo puede tener la cara de salir al continente y decir que tiene tantos títulos internacionales? Los mexicanos se reirían. Esto es un caso muy similar al de la Copa Aldao Un hincha de un grande brasileño o paraguayo, se divertiría mucho si en una discusión se toma en cuenta títulos que ellos no pudieron disputar.


Por otro lado, los defensores de las copas organizadas entre AUF y AFA, suelen decir que las primeras Libertadores están más cerca de las Aldao que de las Libertadores actuales. Lo cierto es que para la primera Libertadores en 1960, a pesar de que la jugaron 7 equipos, eran todos de diferente país, la integración era casi total, 7 de 10 países podían disputar una competición de prestigio continental. También, cuando uno le explica al defensor de los títulos bi-nacionales lo absurdo que es que solo equipos de dos países puedan disputar un título de supuesta “relevancia internacional y continental”, te dan una respuesta aún más absurda: “La Copa Intercontinental enfrentaba a equipos de dos países”. Este argumento, es totalmente incongruente, para poder llegar a jugar la Intercontinental tenias que jugar tanto en Europa como en América contra equipos de todos los países, por lo tanto, implícitamente, la Intercontinental la jugaban todos los países participantes del máximo galardón continental, para llegar a la final deberían ganarlo.


En conclusión, se puede asegurar sin ningún problema, que la Copa Aldao es un sinsentido que no puede ser parte de ninguna discusión. Fue un campeonato regional, no continental, bi-nacional, no internacional, que aunque prestigioso en sus inicios, fue perdiendo importancia en el tiempo, jamás intentó integrar a los demás países, que crecieron y crecieron futbolísticamente durante los 43 años de Aldao.

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