Peñarol Decano del Futbol Uruguayo: El Grito de Asencio de la epopeya peñarolense.



La pintoresca Villa de Peñarol fue el sitio donde se desarrollaron en los tiempos heroicos de la Independencia Patria acontecimientos históricos para nuestro desprendimiento del poder extranjero. En la Villa estuvieron afincadas figuras próceres de la historia uruguaya, tales como Larrobla, Piedra Cueva, Freire y Pérez.

El nombre de Peñarol tomó su denominación de un veterano agricultor que se asentó en esos pagos al final del siglo XVIII, adquiriendo los campos de Juan Antonio Artigas (abuelo del prócer). Juan Bautista Crosa, oriundo de Pinerolo, Italia y que por adaptación se transformó en Juan Bautista Peñarol. De ahí el nombre de la querida Villa.

Hacia fines del año 1899, la empresa del ferrocarril, adquirió los terrenos de la zona, para instalar talleres y es desde entonces que a esas tierras dedicadas primitivamente a la explotación pastoril y más tarde al cultivo en quintas famosas por sus frutales y viñedos se anexó una planta industrial moderna, con más de un millar de obreros.

La apacible Villa cobró entonces un inusitado movimiento. La Dirección y personal superior de la empresa, resolvieron fundar un centro deportivo. El Club Social y Deportivo, era el centro artesano de los empleados del F.C.C de Uruguay. Fue así que se fundó la institución denominada “Central Uruguay Railway Cricket Club”, cuyo alumbramiento ocurrió el 28 de Setiembre de 1891 y en cuya primera asamblea, con 118 fundadores, se estampó: “PEÑAROL, SERAS ETERNO COMO EL TIEMPO Y FLORECERAS EN CADA PRIMAVERA”. Ya en la primera asamblea, los pobladores criollos de la Villa y posteriormente todos sus parciales, denominaron a la institución Peñarol, porque así se llamaba la Villa y por lo dificultoso de pronunciar el nombre dados por los ingleses.

Antes que se fundara Peñarol, se practicaba futbol en el Río de la Plata. El Albion, fundado por profesores y alumnos del Colegio Británico, en Montevideo, y, los Clubes Lomas, Alumni y Belgrano en la Argentina. Estos fueron desapareciendo del escenario y el Albion se disolvió al final de 1905, por lo que Peñarol es el Decano del Futbol Uruguayo y el Decano del Río de la Plata.

Triunfos y títulos, victorias que se sumaban, como se sumaban los parciales carboneros. Funcionaba en el Centro Artesano, la escuela de la Villa, cuya Directora María Víttori, con sus alumno trabajaban fuera del horario, haciendo los distintivos que repartían luego, casa por casa para acompañar y alentar al “cuadro del pueblo”. Fue entonces que Peñarol se constituyó dado el apoyo popular que lo rodeaba en uno de los principales formadores de la Liga Uruguaya de Futbol y líder de la misma, siendo el delegado carbonero, Mr. Chater, el primer Presidente de la Liga. Peñarol es el primer campeón del futbol uruguayo.

Al terminar definitivamente las luchas que ponían un rojo fuego en nuestras verdes colinas, debido al autoritarismo del gobierno de turno, al educar a nuestra juventud en el civismo, troncando la lanza por el libro, canalizando los sentimientos cívicos por los cánones del derecho, la igualdad y la justicia, se consiguió, gracias a aquel hombre de Cerro Largo que dio la vida por la igualdad nacional, conducir el destino de la República hacia el progreso y la paz fecunda.

Pues bien, esa educación cívica que comenzó a sembrarse en la escuela, en el liceo, en la universidad, en el taller y en la prédica diaria de la prensa, esa confianza pública en su destino, esa conciencia ciudadana de sus derechos políticos, ese espíritu público rector, dieron sus frutos en una verdadera lección de civismo, de cultura, que repercutió en el campo político, social, institucional y en todas las complejas actividades de la vida.

La democracia no es tan solo un sistema político, es un sistema de convivencia social, que aspira llegar al hombre integral. El Club A. Peñarol, hecho de carne y espíritu del pueblo, no podía escapar por el determinismo de una ley biológica a la influencia del progreso social.

Pronto surgieron en su seno los primeros movimientos de emancipación que rasgaron el reglamento que nos legaron los pioneros del 91, y los socios no empleados, que eran mayoría, exigieron el derecho de igualdad para poder elegir y ser elegidos en las directivas de la institución.

Fue el Grito de Asencio de la epopeya peñarolense.

Fue su aurora democrática y la cristalización de su ideología. En el año 1913 comienzan en la asamblea, las primeras escaramuzas por las reformas estatutarias. Los peñarolenses quieren derribar la Bastilla del reglamento que les impide participar en el gobierno del club de sus amores.

Los ciudadanos ingleses, los que ya denominaban Peñarol a su institución, al igual que los dirigentes de la empresa de ferrocarril, por razones de orden interno, referentes a la falta del personal de los talleres, por practicar el futbol y por daños que se ocasionaban a los coches, en los días de partidos, deciden en primera instancia hacer abandono del campo de juego y llegado el caso disolver el club. Es entonces cuando la asamblea reunida pone definitivamente la institución en poder de los criollos. Con el visto bueno de los empresarios del ferrocarril, Peñarol continúa en la Liga Uruguaya de Futbol. Después de veintidós años de duro batallar, termina el ciclo gremial. Se implanta el sufragio con toda latitud democrática.

El pueblo peñarolense había tomado el club. La independencia se había logrado a través del razonamiento.

En nuestro país, hablamos el español. Los criollos hablamos el español. El futbol vino de Inglaterra y los criollos también jugamos al futbol. Sentimos orgullo de nuestro origen y amamos cada día más a la institución decana, que en la continuidad del tiempo enseñó a jugar al futbol y de su mano hizo posible que el mundo hablara de nuestro país y de su noble gente.

Solamente sabemos que tenemos fe en su destino. Que la locomotora y el riel son símbolos de progreso. Que su bandera tiene la protección de las estrellas. Que su multitud, que es pueblo, tiene espíritu de eternidad.

312 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo